Acompañamos la vuelta al colegio

Acompañamos la vuelta al colegio

  • 31 de agosto de 2023

Los cambios no suelen ser fáciles para nadie

Cambiar hábitos, trabajo o vivienda suelen ser experiencias agotadoras que comportan un tiempo de adaptación.

Por suerte para nosotros los adultos, la mayoría no recordamos (mucho) que quería decir volver a la escuela después de las vacaciones: pasábamos de estar con la familia, amigos, monitores, haciendo actividades en la naturaleza y jugando todo el día, a tener que estar muchas horas sentados, tener deberes, responsabilidades y exámenes. Todo de un día para otro.

No es exactamente “poca cosa”.

Por lo tanto, no nos tendría que parecer extraño que algunos niños y niñas experimenten ansiedad ante la vuelta a la escuela, sobre todo si representa un cambio de ciclo (de primaria a secundaria), la primera vez (etapa infantil) o un cambio de centro y, por lo tanto, probablemente, de compañeros y compañeras.

Hoy queremos compartir con vosotros algunos consejos para ayudar a vuestros hijos e hijas a vivir con más tranquilidad y menos ansiedad la vuelta a las aulas.

¡Manos a la obra!

Señales de ansiedad en nuestros hijos en la hora de volver a la escuela

Una pregunta que nos podemos plantear como padres y madres es: ¿cómo diferenciar la ansiedad de un simple miedo o reticencia a volver a la escuela? Saber detectar la ansiedad es clave para poder actuar en consecuencia, así pues, a continuación algunas señales habituales.

Se muestra más preocupado y miedoso de lo habitual

Quizás nuestro hijo o hija ya es tímido, pero cuando se acerca la vuelta a la escuela se muestra aún más receloso ante los demás, y en casa, con su círculo de confianza, tampoco parece estar más tranquilo. Otra manera de mostrar la preocupación, es haciendo muchas preguntas y a menudo repetitivas, porque buscan algo que los reconforte.

Tiene comportamientos alborotadores o agresivos

La ansiedad también puede volver agresivos a los niños. Cuando los niños se sienten molestos o amenazados porque sienten que no tienen el control y no saben cómo gestionar sus sentimientos, su reacción de lucha o fuga puede ponerse en acción, y algunos niños tienen mayor tendencia a luchar.

Tiene dificultades para concentrarse, está frustrado y se queja constantemente

Si vuestro hijo o hija no es de quejarse mucho, y de golpe, cuando se acerca la vuelta a la escuela, parece que nada le va bien, resopla, está distraído todo el rato y cuesta hacerlo estar tranquilo y concentrado con algo, pueden ser síntomas que está sufriendo ansiedad.

No se encuentra bien

Dolores de cabeza inexplicables, náuseas, dolores estomacales o incluso vómitos, palpitaciones, palmas sudorosas, músculos tensos y falta de aliento son síntomas de ansiedad.

Más apego del habitual a la madre y al padre

Si los días previos al regreso a la escuela, notamos que nuestros hijos e hijas están mucho más aferrados a nosotros de lo habitual, es decir, no se separan de nosotros, cuando no nos ven se ponen a gritar nerviosos o agitados, no quieren estar con nadie que no seamos nosotros, pueden ser indicios que está sintiendo ansiedad.

Consejos para reducir la ansiedad de nuestros hijos e hijas

Volver a la rutina gradualmente

Como decíamos antes, un cambio es más gestionable si es progresivo.

Por lo tanto, quizás no es ideal volver de vacaciones el 3 de septiembre si apenas empiezan la escuela el día 4. Quizás es mejor volver un poquitín antes y empezar a reintroducir las rutinas de alimentación y horarios progresivamente, de forma que la noche antes de empezar la escuela, los niños y niñas ya se sientan cómodos con los nuevo hábitos.

Asegurémonos que disfrutan de un sueño reparador

Dormir bien es fundamental para el funcionamiento del cuerpo y la mente. En el ámbito hormonal, afecta a la producción de hormonas como la del crecimiento y las que regulan el apetito. En cuanto al aprendizaje, mejora la memoria, la plasticidad cerebral y la función cognitiva. La carencia de sueño afecta al rendimiento académico y a la salud en general.

¡Preparemos la mochila!

Ir a buscar juntos en familia los libros y el material del año es una cosa que siempre hace ilusión y ayuda a poner una nota de fantasía y color a la preparación para la vuelta a las aulas.

“Qué harás este año?”

Mirar juntos los horarios, qué asignaturas llaman más la atención, cuáles dan más miedo, qué extraescolares podrían ser interesantes… Involucrarnos en lo que pasará durante el año escolar de nuestros hijos e hijas junto a ellos, les ayudará a sentirse más apoyados y más animados ante el nuevo curso.

“¿Qué te preocupa de la vuelta a la escuela?”

Si no sabemos qué les preocupa, no podremos saber cómo ayudarles a combatir estas preocupaciones. Pues, es crucial que en lugar de descartar sus miedos (“no hay nada de qué preocuparse! Todo irá bien“), les escuchamos y reconozcamos sus sentimientos.

Si se sienten ridiculizados, se cerrarán en banda. Por lo tanto, es importante: escuchar, acompañar y demostrar que confiamos en ellos y ellas a la hora de superar estos miedos.

“¿Estás nervioso/a? Vamos a hacer…”

Bailar. Andar. Dibujar. Analizar nuestras sensaciones y emociones…

Estrategias para combatir la ansiedad y los nervios, hay muchas, y cada niño y niña, tiene las suyas. Se trata de descubrir cuáles funcionan con nuestros hijos e hijas y practicarlas con ellos y ellas (si así lo desean), de forma que sepan que cuando empiezan a sentirse intranquilos, pueden recurrir a aquella actividad para calmarse y volver a centro.

No hacer preguntas que induzcan la ansiedad

Por ejemplo: “te preocupa estar en la clase de matemáticas del profesor Roure?”
“te preocupa no hacer amigos? “te da miedo…”. En vez de preguntar desde el miedo o la preocupación podemos preguntar desde el interés: “¿Sabes qué aprenderás en la clase de matemáticas este año?”, “¿Conoces a alguien de tu clase?”. A menudo los niños dicen más cuando hay menos presión por tener que hablar.

Elogiar la valentía

Es importante elogiar de manera específica el comportamiento valiente. Por ejemplo, recordarle a tu hijo/a que volverás más tarde y decirle cosas como: “Hoy lo harás superbien. Cuando te recoja, me explicas algo divertida que hayas hecho, de acuerdo?”.

Hacer simulacro

Si anticipas que tu hijo o hija se sentirá muy nervioso el primer día, una cosa que puede ayudar es hacer un simulacro. Es decir, ir juntos en la escuela diversas veces antes de que empiecen las clases, hacer una buena paseada para ver los recorridos que hará entre las aulas, la cafetería, el baño, el patio… Animar a tu hijo/a a que ahora haga el recorrido él sol/a y que pruebe a pedir algo en recepción. Así tendrá más oportunidades de sentirse cómodo en el momento de la verdad.

Incluso hacer el trayecto hacia la escuela durante el fin de semana puede ayudarlos a familiarizarse con esta rutina.

Nosotros podemos ser la fuente de ansiedad

A veces no nos damos cuenta, pero somos nosotros los que estamos ansiosos: se nos acaban las vacaciones, tenemos que volver al trabajo, quebraderos de cabeza, organizar de nuevo las rutinas familiares… Para los adultos también son muchas cosas de golpe, y quizás no las estamos gestionando bien. Intentar no abarcar más de lo que se puede es clave para no acabar contagiando un clima de ansiedad a nuestros hijos e hijas.

Pedir ayuda a un profesional de la salud mental

Si vemos que vuestros hijos e hijas están sufriendo mucho por la vuelta a la escuela, y que nosotros como padres y madres, no podemos ofrecerles suficiente apoyo y recursos, habría que acudir a un profesional de la salud mental para que nos orientara sobre cómo gestionar esta situación de ansiedad.

También, si es el primer año de escuela de nuestro hijo o hija, hay que avisar al centro previamente de esta problemática, para que el equipo docente tenga conocimientos de esta situación.

Si no es el primer año de escuela de vuestro hijo/a, no ha cambiado de escuela, ni de compañeros y aun así, veis que está sufriendo mucha ansiedad, también sería recomendable intentar entender si ha pasado algo que no os ha explicado, para ver si hay un problema no resuelto con otros compañeros, profesores, etc.

Deseamos que todos estos consejos os hayan servido para poder ayudar mejor a vuestros hijos e hijas a volver a las clases con ilusión y serenidad.

Equipo de La Salle Bonanova

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