Inteligencia emocional y rendimiento académico

Inteligencia emocional y rendimiento académico

  • 16 de febrero de 2024

¿Tiene un impacto positivo la inteligencia emocional en el rendimiento académico?

¿Cómo se puede trabajar en la escuela? ¿Está relacionada con la personalidad o con la inteligencia?

A pesar de la importancia de este tipo de inteligencia en nuestra sociedad actual,

casi no existen instrumentos que permitan su evaluación en la etapa infantil, momento clave para empezar a trabajarla, puesto que afecta directamente en el desarrollo cognitivo, afectivo y social de los niños.

Un pobre desarrollo de la inteligencia emocional puede derivar en dificultades de la gestión emocional en la edad adulta que dificulten un correcto desarrollo de las interacciones sociales en el entorno laboral, por ejemplo.

En el Read & Think de este mes nos adentramos en los misterios de la inteligencia emocional.

¿Qué es la inteligencia emocional?

Actualmente existen un gran número de definiciones para el concepto de inteligencia emocional. Las dos más aceptadas dentro del mundo de la psicología son las de Daniel Goleman (1995) y la del Mayer y Salovey (1997).

La de Goleman dice que “La inteligencia emocional es la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los otros, de motivarnos y de gestionar correctamente nuestras relaciones.”

Y la del Mayer y Salovey la describe como una “habilidad para percibir emociones, acceder y generar emociones que faciliten el pensamiento; obtener conocimiento emocional, comprender emociones y regular las cuales promuevan tanto el crecimiento emocional como el intelectual.”

Ambas definiciones comparten termas como reconocer, gestionar y comprender las emociones. Leyéndolas, nos atrevemos a hacer una analogía de la inteligencia emocional que puede hacer muy entendedora su importancia:

Ir por el mundo con una carencia de inteligencia emocional sería como conducir un coche sin saber reconocer y comprender las señales de tráfico, y sin saber gestionar las interacciones con los otros vehículos. Un peligro, sin duda.

Dos tipos de inteligencia emocional

Goleman distingue dos tipologías de inteligencia emocional con características diferenciales.

Por un lado, la inteligencia intrapersonal, encargada de cómo nos relacionamos con nosotros mismos. Requiere de la propia conciencia (o autopercepción), de la autoregulación y la automotivación.

Por otro lado tenemos la inteligencia interpersonal, la cual determina cómo nos relacionamos con los otros. Requiere de la empatía y de las habilidades sociales, tales como la capacidad de convencer o influenciar los otros.

¿Dónde se construye la inteligencia emocional?

Esta no es una pregunta fácil de responder puesto que requiere de bastantes conocimientos en psicología, pero a grandes rasgos podemos decir que, existen dos teorías principales: la primera que integra la inteligencia emocional como una parte de la inteligencia. La segunda, que la define como una característica de la personalidad.

¿Y qué quiere decir esto?

Si entendemos la inteligencia emocional como parte de la inteligencia, significa que la cognición o la razón es una

parte integral de cómo se generan las emociones, de la percepción, comprensión y análisis que

hacemos de las mismas y de su regulación.

Si la entendemos como una característica de la personalidad, significa que esta sería una combinación de aspectos emocionales y de personalidad que interactúan entre ellos para formar la inteligencia emocional.

Entenderla desde una perspectiva de estudio o de otra, conlleva el uso de ciertas herramientas de medida y de procesos de observación para poder analizarla.

Esta dificultad por parte de los psicólogos de posicionarse respecto a una de las dos teorías, complica a veces la evaluación de la inteligencia emocional en el entorno escolar, por ejemplo.

¿Cuáles son los componentes de la inteligencia emocional?

Según el psicólogo Daniel Goleman, son 5:

  1. Conocer y reconocer las propias emociones. Para comprenderlas cuando llegan y darles la respuesta y la escucha adecuadas.
  2. Gestionar las emociones con el fin de ser expresadas adecuadamente, es decir, expresarlas cuando hace falta, y como es debido en función del contexto, siendo capaces de no explotar cuando sentimos emociones desagradables.
  3. Motivarse a uno mismo: las emociones son motores que nos impulsen hacia la acción o la inacción, dependiendo del tono de la emoción.
  4. Reconocer las emociones de los otros: la empatía es la encargada de este punto fundamental.
  5. Establecer relaciones: la habilidad de gestionar las emociones de los otros para poder interactuar.

Toda emoción sin excepción afecta directamente al proceso de aprendizaje. De aquí la importancia de saber reconocerlas y gestionarlas eficazmente para utilizarlas a nuestro favor.

Cómo afecta la Inteligencia Emocional al Rendimiento Académico

Llegamos a la pregunta clave: existe una correlación entre Inteligencia Emocional (IE) y Rendimiento Académico (RA)?

El tema ha sido objeto de estudio y de debate por parte de un gran número de científicos, psicólogos y pedagogos de todo el mundo durante años. Pero, en general, podemos decir que los resultados de la mayoría de estudios muestran una correlación positiva entre IE y lo RA, es decir, cuanto más inteligencia emocional más rendimiento académico.

Pero, ¿por qué una mayor IE implica un mayor rendimiento académico?

La respuesta empieza entendiendo que las emociones afectan la capacidad de los niños para aprender, recordar y aplicar lo que han aprendido. De hecho, las emociones afectan a cómo grabamos las experiencias que vivimos, haciendo que se fijen en nuestro recuerdo y nuestro inconsciente de una determinada manera o de otra.

Teniendo esto en cuenta, se ha observado que los niños que tienen una mayor capacidad de gestión emocional son más propensos a prestar más atención, a concentrarse y a retener la información más fácilmente.

Por poner un ejemplo: seguramente no está igual de concentrado en la clase de historia un alumno que está triste o enfadado porque acaba de pelearse con un amigo, de otro que, a pesar de que se ha peleado con el amigo, ha conseguido controlar sus emociones porque no lo superen, y ahora su pensamiento no divaga lejos del aula sino que consigue concentrarse en la clase.

Diferentes estudios han comprobado que al incorporar las emociones a la enseñanza los resultados académicos son más satisfactorios, porque consiguen una mayor eficacia y calidad en el proceso de enseñanza y aprendizaje.

Gran parte de los problemas que podemos encontrarnos dentro del ámbito educativo, se pueden mitigar o solucionar a través de la inclusión de las emociones dentro del programa escolar.

Volviendo a los dos tipos de inteligencia emocional de la cual hablaba Goleman (la intrapersonal y la interpersonal), conseguir que ambas trabajen correctamente y en equilibrio, influirá sobre la salud mental de los estudiantes y sobre su rendimiento académico final.

Efectos positivos de la IE en el rendimiento académico

Mayor autoeficacia del alumnado: el alumno sabe organizarse mejor para llegar a sus objetivos de manera eficaz y eficiente.

Mayor motivación escolar: el estudiante sabe automotivarse mejor, encontrando las emociones que lo ayudan a avanzar ante los retos escolares.

Mayor autoestima: a sabiendas de reconocer mejor las propias emociones y sentimientos, se siente más seguro de sus capacidades.

Mayor satisfacción académica: los alumnos con más IE, en general aducen más satisfacción académica, dada por los tres puntos anteriores: se organizan mejor, por lo tanto van más seguros y confiados y por tanto están más motivados.

Los 5 Grandes y el Rendimiento Académico

Además de la inteligencia emocional, la personalidad también presenta un rol importante en el comportamiento humano y en el rendimiento académico. La personalidad puede ser descrita como patrones estables de cognición, emoción y comportamiento que distinguen a los individuos. Es importante entender que la personalidad se puede cambiar, pero que no es sencillo, porque una de sus características definitorias es la estabilidad en el tiempo.

Los psicólogos Thurstone, Allport y Odbert, establecieron uno de los modelos más influyentes de personalidad conocido como el modelo de los Cinco Grandes, el cual plantea que la personalidad está constituida por 5 grandes factores: factor O (apertura a la experiencia), factor C (responsabilidad), factor E (extraversión), factor A (amabilidad) y factor N (Neuroticismo).

Los Factores del Modelo de los 5 Grandes

Factor O: Apertura a la experiencia

Se relaciona con la tendencia que tienen las personas a buscar nuevas experiencias y concebir su futuro desde la creatividad. Algunas de las características son la creatividad, la inquietud, la curiosidad y el inconformismo.

Factor C: Responsabilidad

La responsabilidad se traduce en la capacidad de pensar y planificar los objetivos de una manera estructurada y detallada. Incluye aspectos como la autodisciplina, la perseverancia y la capacidad de predicción y organización.

Factor E: Extraversión

Este factor define como de abierta es una persona a relacionarse con los otros y a buscar estimulación en factores externos. Es un factor muy relacionado con la apertura a la experiencia e incluye aspectos como la asertividad o la sociabilidad.

Factor A: Amabilidad

Se relaciona con aspectos como la tolerancia, el respeto, la serenidad, la empatía, el altruismo, la modestia o la confianza.

Factor N: Neuroticismo

Este factor hace referencia a la estabilidad emocional de las personas. Las personas con un menor grado de neuroticismo, suelen tener más inteligencia emocional, lo cual les permite ser más adaptativas ante las situaciones adversas. En el polo opuesto, a más neuroticismo, más presencia de ansiedad, depresión u hostilidad.

Los factores de los Cinco Grandes se relacionan tanto de manera directa como indirecta con el rendimiento académico, según varios estudios, siendo la responsabilidad el predictor más relevante. A pesar de que los otros también se relacionan con otras variables del ámbito educativo.

Por ejemplo, la autoeficacia se relaciona con la responsabilidad, la satisfacción con los estudios se asocia con la estabilidad emocional y la extraversión; y el compromiso académico está asociado con la apertura a la experiencia y la extraversión.

¿Cómo trabajamos la Inteligencia Emocional en La Salle Bonanova?

En la escuela, las habilidades de gestión emocional tienen protagonismo desde la etapa infantil, adaptando las actividades y las metodologías en cada momento de crecimiento del alumno.

La gestión emocional en Educación Infantil y Primaria

Desde Infantil se trabajan los siguientes aspectos de Gestión Emocional:

  • Saber dar nombre a los sentimientos y las emociones
  • La empatía
  • La autoestima
  • El control a la frustración
  • Las habilidades sociales
  • Las relaciones interpersonales y las intrapersonales

Estos aspectos, se trabajan a partir de situaciones cotidianas, de experiencias vividas y a partir de cuentos que nos invitan a hablar de temas como por ejemplo: la rabia, los celos, el miedo, la angustia, etc. I con el diálego, la mediación y la restauración del conflicto con los mayores.

Se realizan conversaciones diariamente en el momento de Acogida o Asamblea, al volver de cada patio (mañana o mediodía), y en el cierre del día, siguiendo la estructura de «momentos del día del NCA

La gestión emocional en Secundaria y Bachillerato

Ya se trabaja con actividades más complejas y concretas, que invitan al alumno a una mayor profundización y reflexión. Algunos de los aspectos que destacamos:

En 1.º y 2.º ESO en la asignatura de Habilidades Sociales, se trabajan varias competencias emocionales como la empatía, el autoconocimiento, respeto y resolución de conflictos, la escucha activa, el pensamiento *conseqüèncial, es decir, la relación entre pensamiento-emoción-conducta; como también círculo de diálogo para potenciar el conocimiento y la cohesión de grupo.

Durante toda la Secundaria y Bachillerato destacamos las siguientes iniciativas y prácticas para potenciar la inteligencia emocional de los y las alumnas:

  • La metodología de práctica restaurativa, invita a reconocer carencias propias y aceptar las de los otros.
  • La promoción del voluntariado nos ayuda a abrir los ojos ante realidades muy desafortunadas y mantener posiciones empáticas ante las dificultades que determinados sectores sociales sufren.
  • Las colaboraciones con etapas de menor edad (convivencias, lectura, San Jorge, etc…) los ayuda a sacar la vertiente protectora y de acompañamiento de quienes los recuerdan como eran ellos mismos, no hace tanto de tiempos.
  • La rotación de los trabajos de proyectos cooperativos los acerca a realidades de compañeros que destacan por arriba y otros por bajo, teniendo que gestionar las relaciones en ambas direcciones de forma que el producto final sea lo mejor posible.
  • Las actividades de convivencia (salidas culturales, momentos litúrgicos, acontecimientos de celebraciones, colonias de cierre de curso, etc…) crean entornos relacionales donde la gestión de las contrariedades y las dificultades se resuelven de manera más consensuada y compartida. El entorno fluido de escenarios no controlados propician respuestas creativas y de aprendizaje social más enriquecedoras que las clásicas de la en torno a aula, más regulado y pautado.
  • Las reflexiones matinales, aportadas por La Salle Cataluña, o promovidas desde la iniciativa del docente, son espacios para el crecimiento personal en que, a menudo, se interpela a su visión del mundo y de cómo afrontan retos y futuro. Se preguntan, de manera frecuente, qué juego juegan ellos y como tienen que ser para encajar mejor.
  • Las actividades de interioridad que hemos heredado del programa HARA y que, actualmente integra parte del Plan de Acción Tutorial, también activa la propuesta de prever situaciones que me harán sentir cómodo, incómodo, enfadado, feliz , alegre o contrariado y sitúan estas emociones al alcance del alumnado para que ellos mismos determinen qué intensidad de respuesta tienen que aplicar a cada problema de la vida.

Pues hasta aquí nuestro Read&Think del mes.

Deseamos que os haya parecido interesante y enriquecedor

Equipo de La Salle Bonanova


Fuentes:

https://www.aidep.org/sites/default/files/2020-08/RIDEP56-Art10.pdf

https://www.apuntesdepsicologia.es/index.php/revista/article/view/903/583

http://www.scielo.edu.uy/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1688-42212017000100029

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